domingo, agosto 14, 2022

Claudia Quijas, una joven cineasta que rompe fronteras

Ser joven no ha sido impedimento para que esta directora fundara su compañía Godot Media en 2015, que ha estado sonando muy fuerte en la industria

Llegar a Cannes no fue tarea fácil para Claudia Quijas, de hecho, en entrevista con Filmatronik nos habla sobre no creer que estaba ahí hasta pisar la alfombra roja del festival.

También nos platica un poco sobre Azul Naranja, el cortometraje con el que ganó el segundo lugar del 48 Hours Film Festival, un concurso que se realiza en dos días de rodaje.

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La historia sigue a un grupo de amigos que, al regresar de un viaje, se encuentran repentinamente con una monja que por alguna misteriosa razón va caminando sola por la carretera; intrigados, deciden ayudarla y subirla a su auto. A partir de ese momento comienza a desarrollarse una trama que incluye también un romance LGBTQ+.

¿Cómo fue que se te ocurrió crea Azul Naranja?

Creo que comenzó de una manera muy chistosa. Acababa de ver Little Miss Sunshine, no estoy muy segura, cuando se me vino a la cabeza una monja caminando sola por la carretera. Sólo esa imagen. Poco a poco le fui metiendo circunstancias, ¿qué está haciendo?, ¿por va por ahí? A mí siempre me han gustado las películas de carretera, porque se tratan de ir de un punto a otro en un auto, pero también los personajes van de un lado a otro en lo emotivo. Me gustó mucho meter una historia como de amigos, escribí todo en mi blog de notas y lo dejé ahí. Cuando me tocó hacer un proyecto, mi equipo empezó a dar ideas y recordé lo que había escrito, y les gustó que podría quedar muy bien para una historia de amor, y como algunos del crew y del cast son parte de la comunidad LGBT+ coincidieron en que quedaba perfecto. Creo que como dijo mi Directora de Arte, Lariza Pérez, el romance no tiene que ser Diario de una Pasión o Titanic, sino tiene que ser un momento de sanación y de entendimiento.

Las monjas siempre están relacionadas con lo sagrado o con el terror, ¿qué te hizo poner a un personaje así como protagonista y que además sufre temas muy duros?

Yo en lo personal no he vivido algo así, pero la situación que vivimos las mujeres en México ha sido increíble, trato de entenderlo escribiendo. Ya había abordado el tema con un cortometraje que hice y que ganó un premio en 2017, que tocaba el tema de la violencia de género. Por otro lado, la religión está fundada con bases muy bonitas, el amor y la ayuda, yo no pretendo criticar, pero como institución sabemos que cubre muchas cosas, que tiene muchísimas controversias y cosas con las que no concuerdo, pero lo que buscaba, lo que busco siempre con mis personajes, era presentar a una mujer, en el caso de una monja la veía como alguien llena de pureza, que no le va a pasar nada, muy nobles, una versión un tanto infantil, y quise visitar a esta persona en el caso que le hubiera pasado algo. No me di cuenta del impacto que tendría hasta que vi el resultado en Cannes y en mi actriz protagónica.

¡Qué difícil abordar una historia que no escuchas todos los días, a pesar de que las violaciones son cosas que ocurren, nunca pensarías que le puede pasar a una monja!

Cuando me pregunto por qué una persona actúa de cierta forma, por qué alguien no me quiere o por qué alguien me trata mal, mi papá siempre me dice «si llevaras la misma trayectoria, si vivieras la misma vida que esa persona tal vez llegarías a ese momento en el que te tratarías mal», es un tema de entender, de ser tolerante, porque existe una realidad pero sólo vemos el 5% de ella, por eso proyectos como Azul Naranja son tan importantes, porque abren una conversación, no como para cambiar las cosa de un día a otro, sino para decir «vamos a hablar de esto, tengamos un diálogo sobre estas cosas que sí pueden pasar».

Ahora háblanos de los personajes, ¿los basaste en personas reales, tomaste características de conocidos?

El personaje de Lucía sí tiene muchos hints míos. Yo soy mucho del agua, como crecí en Cancún siempre estuve relacionada con los cenotes, las albercas, el mar, en general el agua, siempre ha sido mi escape, siento que para mí ha sido una herramienta para sanar cosas, y en otra parte, en un monólogo en el que habla de que fue abandonada, eso también fue basado parcialmente en algo que me pasó. La monja era un personaje al cual yo ni siquiera quería escribirle diálogos, por eso ella no habla, porque pensé que era tan increíble que no podía darle una voz, sino un discurso silencioso. Fue un personaje totalmente ficticio. Pablo y Ana, por otro lado, estaban pensados para los actores que los representaron, que son personas muy alivianadas, un tanto divertidos. Ana también tiene aspectos míos, porque yo soy un tanto paranoica. Creo que no podría escribir un personaje que no tenga qué ver conmigo.

¿Cómo fue llegar a Cannes con este cortometraje?

Fue algo que nos llegó de sorpresa, que nos agarró desprevenidos, no podríamos creer lo que nos estaba pasando. Yo no me la creía ni cuando me dijeron, ni cuando estábamos comprando los boletos, ni cuando ya había llegado al AirBNB, creo que me la creí hasta que estábamos en la gala del 75 Aniversario, que fue el día en que se proyectó.

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